Podemos decir que la asertividad se trata de una habilidad social que sirve para relacionarnos de forma más eficaz con los demás. No obstante, implica algo más. El hecho de respetarnos a nosotros mismos, respetando a los demás, acaba transmitiéndonos el mensaje de que podemos relacionarnos con los demás de igual a igual, no estando ni por encima ni por debajo. De modo que la asertividad supone también un camino hacia la mejora de la autoestima.
Al mismo tiempo podríamos decir que la autoestima favorece la conducta asertiva, es decir, ambas se retroalimentan. De este modo, sólo quien posee una alta autoestima, quien se aprecia y valora a si mismo, podrá relacionarse con los demás en el mismo plano, reconociendo a los que son mejores en alguna habilidad, pero no sintiéndose inferior ni superior a otros. Dicho a la inversa, la persona no asertiva, tanto si es retraída como si es agresiva, no puede tener una autoestima muy alta, puesto que siente la necesidad imperiosa de ser valorada por los demás
¿Por qué personas que presentan capacidades altamente desarrolladas y que obtienen altos indicadores de C.I. fracasan al aplicar sus capacidades o inteligencia o incluso presentan limitaciones para adaptarse y desarrollar relaciones armónicas? Les falta inteligencia emocional. Sin competencias emocionales el perfeccionamiento humano, objetivo principal de la educación, no se consigue. BIENVENIDOS.
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